La Agencia Internacional de Investigación sobre el cáncer, desde el año 1997 ha venido emitiendo informes acerca de los posibles efectos cancerígenos de la inhalación de polvo de sílice cristalina, obteniendo la conclusión de que existía una correlación entre la inhalación de sílice cristalina en forma de cuarzo o cristobalita en exposiciones laborales y un incremento en el riesgo de cáncer de pulmón por lo que clasificó la SCR como cancerígena de Grupo 1 “Cancerígeno para humanos”. El Comité científico europeo sobre límites de exposición profesional, SCOEL, en su informe SCOEL/SUM/94 de noviembre de 2003, concluyó que, “aunque el principal riesgo para los humanos derivado de la inhalación de sílice cristalina respirable es la silicosis, existe información suficiente para concluir que el riesgo de adquirir cáncer de pulmón aumenta en personas con silicosis y aparentemente no sucede lo mismo en trabajadores sin silicosis expuestos al polvo de sílice”. En consecuencia, “la prevención de silicosis reduciría del riesgo de cáncer de pulmón.

Más recientemente, el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) publicó en el año 2014 un trabajo sobre la evidencia científica relativa al riesgo de padecer cáncer de pulmón por la exposición laboral a sílice cristalina. En este estudio se recogían las numerosas investigaciones publicadas al respecto, concluyéndose que las revisiones sistemáticas de la literatura científica y los metaanálisis de mayor calidad publicados hasta la fecha aceptaban, unánimemente, la existencia de una relación entre la exposición a sílice y el cáncer de pulmón, y que las evidencias parecían estar a favor de la existencia de un umbral de exposición.

Con el objeto de prevenir de la forma más exigente posible este riesgo, en 2017, el Parlamento Europeo y el Consejo aprobaron la inclusión del “polvo respirable de sílice cristalina generado en procesos de trabajo” en el ámbito normativo europeo de la prevención de la exposición profesional a agentes cancerígenos y mutágenos (Directiva 2017/2398).

Es importante destacar que normalmente las personas que desarrollan su actividad en ambientes pulvurentos raras veces están expuestas a un polvo que contiene 100% sílice cristalina respirable.

El polvo que se respira en el lugar de trabajo está normalmente compuesto por una mezcla de sílice cristalina y otros materiales (NEPSI. The European Network on Silica, 2006).

La sílice (dióxido de silicio, formas cristalinas), debido a su poder patógeno y a su abundancia en la corteza terrestre, es el principal protagonista en la mayoría de las neumoconiosis, entre las que se encuentra la silicosis.

Se definen las neumoconiosis como “acumulación de polvo en los pulmones y la reacción tisular patológica ante su presencia”.

Las neumoconiosis se pueden clasificar en: silicosis, silicatosis (incluye asbestosis), neumoconiosis de los trabajadores del carbón y otras neumoconiosis. (Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, 2001).

La silicosis es un riesgo para la salud comúnmente conocido, que ha sido asociado históricamente con la inhalación de polvo que contiene sílice (Fubini 1998).

La silicosis es uno de los tipos más comunes de neumoconiosis. Es una fibrosis nodular progresiva provocada por la sedimentación de partículas respirables de sílice cristalina en los pulmones. La fibrosis resultante en la parte más interna de los pulmones puede provocar dificultades de respiración y, en algunos casos, la muerte.

Las partículas más grandes (no respirables) tienen más probabilidad de posarse en las vías principales del sistema respiratorio y pueden ser eliminadas mediante la acción de las mucosas (HSE 1998).

La silicosis es una de las enfermedades laborales más antiguas conocida en todo el mundo, y es provocada por la inhalación de sílice cristalina respirable (Stacey P. 2005) (NEPSI. The European Network on Silica, 2006).

Las formas clínicas en las que se puede presentar, según el protocolo de vigilancia de la salud de silicosis y otras neumoconiosis, editado por el Ministerio de Sanidad en 2001, son:

  • Silicosis crónica.
  • Silicosis aguda.
  • Silicosis acelerada.

(Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, 2001).

TIPOS, SIGNOS Y SÍNTOMAS

Se pueden presentar tres tipos de silicosis, que suelen estar relacionadas con las concentraciones de sílice cristalina en el ambiente.

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DETECCIÓN Y TRATAMIENTO

La detección precoz puede disminuir la probabilidad de que la silicosis se agrave.

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ELIMINACIÓN NATURAL

El cuerpo puede retener y limitar el riesgo de exposición al polvo de sílice cristalina.

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